El primer día, el fuerte ataque mató más de 120
TRIPOLI. Los disparos de baterías antiaéreas resonaban ayer en la capital libia mientras los proyectiles describían arcos luminosos al comenzar la segunda noche de ataques internacionales al país norafricano.
No había información de inmediato sobre los blancos de los nuevos ataques. El estruendo de las defensas antiaéreas comenzó poco después de que cayó la noche.
Los militares de Estados Unidos informaron que el primer ataque de las fuerzas estadounidenses y aliadas, efectuado la noche anterior, incluyó bombardeos por parte de cazas de largo alcance, así como andanadas de misiles-crucero Tomahawk. Los oficiales añadieron que el ataque fue exitoso, pero no eliminó por completo las defensas antiaéreas libias. Los rebeldes celebraron después de la primera ronda de ataques realizada la madrugada, en momentos en que el abrumador poder de fuego de las fuerzas de Gadafi amenazaba con aplastar el levantamiento de civiles.
La intervención extranjera dio un inmediato, aunque temporal, respiro a la asediada capital rebelde de Bengasi, en el este de Libia, la cual el día anterior estuvo bajo un fuerte ataque que mató al menos a 120 personas.
Incursiones realizadas la mañana del domingo, al parecer por aeronaves francesas, acabaron con una brigada de tanques libios 20 kilómetros (12 millas) al sur de Bengasi. Al menos siete tanques ardían en un paraje horas después, junto con vehículos de transporte de tropas y cerca de una docena de camionetas como las que suelen usar los combatientes de Gadafi.
Los insurgentes esperan que la intervención aliada cambie las cosas en el conflicto de Libia, dé fin al asedio de las fuerzas de Gadafi contra varias ciudades bajo control de los rebeldes y conduzca a la destitución del líder libio, después de 42 años en el poder.
Los ataques fueron a una de las principales bases áreas de Libia, ubicada en las afueras de Trípoli. También se atacó un complejo de la fuerza aérea en los suburbios de Misrata, la última ciudad bajo control insurgente en la región occidental de Libia y la cual la última semana ha estado bajo sitio de las fuerzas de Gadafi. AP
No había información de inmediato sobre los blancos de los nuevos ataques. El estruendo de las defensas antiaéreas comenzó poco después de que cayó la noche.
Los militares de Estados Unidos informaron que el primer ataque de las fuerzas estadounidenses y aliadas, efectuado la noche anterior, incluyó bombardeos por parte de cazas de largo alcance, así como andanadas de misiles-crucero Tomahawk. Los oficiales añadieron que el ataque fue exitoso, pero no eliminó por completo las defensas antiaéreas libias. Los rebeldes celebraron después de la primera ronda de ataques realizada la madrugada, en momentos en que el abrumador poder de fuego de las fuerzas de Gadafi amenazaba con aplastar el levantamiento de civiles.
La intervención extranjera dio un inmediato, aunque temporal, respiro a la asediada capital rebelde de Bengasi, en el este de Libia, la cual el día anterior estuvo bajo un fuerte ataque que mató al menos a 120 personas.
Incursiones realizadas la mañana del domingo, al parecer por aeronaves francesas, acabaron con una brigada de tanques libios 20 kilómetros (12 millas) al sur de Bengasi. Al menos siete tanques ardían en un paraje horas después, junto con vehículos de transporte de tropas y cerca de una docena de camionetas como las que suelen usar los combatientes de Gadafi.
Los insurgentes esperan que la intervención aliada cambie las cosas en el conflicto de Libia, dé fin al asedio de las fuerzas de Gadafi contra varias ciudades bajo control de los rebeldes y conduzca a la destitución del líder libio, después de 42 años en el poder.
Los ataques fueron a una de las principales bases áreas de Libia, ubicada en las afueras de Trípoli. También se atacó un complejo de la fuerza aérea en los suburbios de Misrata, la última ciudad bajo control insurgente en la región occidental de Libia y la cual la última semana ha estado bajo sitio de las fuerzas de Gadafi. AP