
Recorrer montañas y después bañarse en las mejores playas, es una de las delicias que pocos destinos ofrecen, pero cuando se conjugan ambos atractivos en sitios cercanos, se cristaliza esta maravillosa aventura que cautiva a los visitantes extranjeros que visitan las provincias de la zona noroeste de la República Dominicana.
Entre los imponentes picos de la Cordillera Septentrional se encuentra la comunidad de Ranchete, donde se levanta el proyecto Ruta del Café. Una finca ecológica donde se enseñará agricultura orgánica y ecoturismo, se dará alojamiento a los turistas y un mirador, desde donde contemplarán las playas de Puerto Plata y el Valle de las provincias Valverde y Montecristi.
Mario González Minaya, promotor del proyecto y coordinador de la Junta de Asociaciones Campesinas Rafael Fernández Domínguez (Jacarafe), explica que como ecologista su mayor preocupación es que los huéspedes aprecien la riqueza natural de la zona, incluyendo la foresta, la cultura de la zona y de paso, con la cercanía de Puerto Plata, a menos de una hora de Mao, puedan disfrutar de las playas, santuarios naturales y atractivos históricos de la ciudad.
Acorde con su preocupación por la conservación de los recursos naturales, señala, que las casas a construir serán rústicas con madera del lugar, pero con todas las comodidades para hacer su estadía allí placentera.
El recorrido se inicia en la montaña el Serazo, desplazándose desde allí a La Isabela, donde se encuentra la Playa El Castillo, La Isabela, lugar donde Cristóbal Colón ancló por primera vez sus naves en suelo americano. Este pequeño poblado está habitado por pescadores y agricultores, así como comerciantes que tienen pequeños restaurante en la cercanía de la playa.
Aguas azules y verde turquesa ofrecen un espectáculo maravilloso a los ojos del visitante y un placer mayor cuando se animan a bañarse en ella, pues su mansedumbre permite permanecer en el mar sin peligro alguno.
Este poblado también guarda un trozo importante de la historia colombina con la primera iglesia edificada en el nuevo mundo. Llamada la Iglesia de la Epifania, en la que se ofreció la primera misa de América, el 6 de enero del 1494, por Fray Fernando Boíl y doce curas que llegaron junto a éste para evangelizar a los pobladores de la Isla en el segundo viaje de Colón a la Hispaniola.
Los que prefieren el agua dulce, pueden bañarse en los ríos Unica y Bajabonico, aguas cristalinas y tranquilas, que bordean el poblado de La Isabela.
Para continuar la ruta los viajeros se dirigen desde allí al municipio de Estero Hondo a escasos 20 minutos por carretera para visitar el Santuario de los Manatíes. Esos mamíferos marinos, en peligro de extinción son un gran atractivo para los visitantes que acuden a contemplarlos extasiados.
Una población de unos 30 ejemplares componen la manada cuya protección está a cargo de los guarda parques del Ministerio de medio Ambiente y Recursos Naturales.
Juan María Taveras y Neftalí José Acosta, son los responsables de dar el recorrido a los visitantes y explicarles la importancia de este parque para el ecosistema de la zona.
Un extenso bosque de manglares bordea la bahía del Océano Atlántico y las playas que allí se encuentran, protegiendo las especies que se alojan en sus raíces tales como camarones, langostas, peces, entre otras que procrean sus crías allí en diferentes épocas del año.
Taveras explica que reciben con frecuencia la visita de estudiantes y miembros de instituciones relacionadas con la conservación de los recursos naturales. Antes de la visita es necesario solicitar un permiso al Ministerio de Medio Ambiente para recorrer la zona.
La excursión finaliza en la hermosa playa de la Ensenada, distante a 25 minutos del Santuario de los Manatíes. En esta playa, el son y la belleza del mar se manifiestan en todo su esplendor, para disfrute de decenas de bañistas dominicanos y extranjeros.
González Minaya afirma que con la implementación y desarrollo de estos proyectos, se desarrollarán nuevos nichos de mercados para turistas, al tiempo que se benefician los agricultores y moradores de la zona, con la movilidad económica que generan los visitantes extranjeros. |